miércoles, 28 de septiembre de 2016

"Prueba tú a vivir en la calle y aguantar: no duras ni un día". Paco Cerdá (Levante-emv)

No es lo mismo decir los sin techo —tan plural y abstracto que es imposible de entender— que hablar de tres personas sin techo: José, Luis y Andrés. O mejor: el Sevi, el Luisito y el Cebeta. Viven en la calle, duermen en la calle, sufren en la calle y ríen en la calle. Están en un banco del jardín de Guillem de Castro, en Valencia, junto a una estatua de Cervantes. Esto no es Richard Gere con sus buenas intenciones para ayudar a la gente sin hogar y el photocall de glamour. Esto es la vida callejera de verdad. En parte, dan la razón al actor: son invisibles. «La mayoría ni te miran: pasan de largo como si tú no estuvieras. Y si te miran, a veces notas el desprecio en la mirada», dice el Luisito.
Delgado y todo nervio, ha perdido la cuenta de los años que lleva en la calle y no parece con ganas de hacer memoria. Más interesado está en ir a por cigarrillos de 15 céntimos. O de denunciar aquel día que le impusieron una multa de 268 euros por cruzar la calle sin pasar por el paso de cebra. O la sanción de 300 euros por beber en la vía pública una lata de cerveza. O el día que un agente le interrumpió mientras orinaba en un jardín para multarlo con 300 euros. O las veces que alguien del vecindario ha llamado a la policía porque su perro, Coco, ladra.
A su lado, con estoicismo y mirada sabia, escucha José, el Sevi. «Hay veces que somos demasiado visibles: molestamos, incomodamos, nos miran mal, llaman a la policía por cualquier cosa. Los perros de los vecinos de clase media no molestan, el tuyo sí», dice. Tiene 50 años, vino de Sevilla y lleva veinte años en la calle. Nunca ha ido a ningún centro de ayuda a sin techo. Ni a dormir ni a comer. «No creo en ellos: he visto a muchos que salen igual o peor y no quiero amoldarme a reglas. Prefiero buscarme la vida por mi cuenta», dice.
Como sus otros colegas de banco, no recibe ninguna prestación. Pero no necesita más de diez euros para pasar el día. Alguien que le ayuda, alguien a quien pide, algún dinero que se saca de tarde en tarde. «Cuando te acostumbras a vivir en la calle —cuenta— ya es muy difícil salir de aquí. Porque te das cuenta de que sabes vivir así, que te buscas la vida. Así van pasando los años y tú no te enteras, pero te has hecho viejo. Y ya llevamos mucho tiempo en la calle; yo creo que demasiado».
Él lo admite: le gusta el alcohol, y lo dice con la litrona a mano. No le importan las malas miradas por vivir en la calle. «Yo también fui una persona normal y sé lo que se piensa estando en la otra parte. Pero yo tengo que vivir yo, no con lo piensen los demás de mí», añade.
A su lado observa y parlotea Andrés, el Cebeta, nacido y criado en el barrio. Ha pasado temporadas en prisión. A veces algunos años, a veces estancias de 80 días por naderías. Nunca ha trabajado de forma reglada y sabe que a veces se pasa con la cazalla. Lleva casi cuatro años sin documentación alguna. Dice que esta vida no es fácil, que la gente ni se lo imagina. Suelen dormir en pequeños grupos para estar más protegidos. La aporofobia —odio al indigente— asusta. Pero no engañan: la mayoría de veces las broncas y peleas son entre la propia gente sin techo. Y la policía, indican, «ha aflojado un poco desde hace un par de años». Su reivindicación es algo tan simple como urinarios públicos y gratuitos.
Psicología callejera
Luisito, que ya ha regresado con los cigarrillos de quince céntimos, interviene. Un día topó con alguien que pagaba con tarjeta de crédito en un bar. Recuerda que le dijo lo siguiente: «Prueba tú a vivir en la calle a ver si te atreves. Prueba a buscarte la vida para desayunar, almorzar, comer, cenar y conseguir la bebida alcohólica que necesites. A ver cómo te las inventas, sin hacer daño a nadie, para aguantar y sobrevivir. ¡No duras ni un día!», zanja Luis, de 51 años. «Porque esto no es una película, como lo de Richard Gere. Las películas son ficción. Y la realidad siempre supera la ficción», aclara.

Uno les dice que parecen filósofos. José responde que no. Que es más bien psicología callejera. Saber a quién pedir ayuda o cuándo asoma a tu alrededor la oportunidad para sacar algo y poder seguir adelante. ¿Con el objetivo de dejar atrás la calle? El Luisito responde como una ráfaga: «No, yo me quedo aquí. Soy callejero, ya me he acostumbrado. Y nadie me cambiará». La charla acaba. «Aquí tenéis a unos amigos y vuestra casa», se despide el Sevi mirando al banco.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Bienaventuranzas del samaritano que se hace prójimo. "Felices quienes se hacen prójimos, próximos, sin esperar a que se lo pidan". Miguel Ángel Mesa (Religión Digital)

 Felices quienes abren sus ojos a la realidad, quienes no miran hacia otro lado cuando ven al extranjero marginado, a la mujer maltratada, a la familia desahuciada, al hombre mayor en paro, al joven que tiene que emigrar para sobrevivir...
Felices para quienes el dolor, la miseria, el atropello, el hambre, el odio y el desprecio representa todo lo contrario a la dignidad humana, y el enfrentarse a situaciones de abuso, el impulso interior que les convierte en expertos en humanidad.
Felices quienes, ante estas realidades de marginación, sienten cómo se les revuelven las entrañas, se indignan, les subleva la injusticia, deciden hacer algo para solucionarlo y se ponen en marcha trabajando con otros en soluciones concretas.
Felices quienes no pueden soportar las lágrimas de impotencia, desilusión y exclusión del otro, quienes ejercitan cada día su corazón para que no se les endurezca, quienes abren sus oídos para escuchar los sufrimientos y las esperanzas que están latiendo a su alrededor.
Felices quienes tienen su mayor gozo en adelantarse en dar, acoger y ofrecerse de forma desinteresada, gratuita, sin esperar al agradecimiento
Felices quienes pasan del miedo y la hostilidad a la implicación, la hospitalidad y la acogida
Felices quienes se hacen prójimos, próximos, sin esperar a que se lo pidan.

Felices quienes se desprenden de lo superfluo, e incluso de lo necesario, quienes comparten sus bienes y su tiempo, porque sienten una gran dicha cuando su dinero y su preocupación rinden beneficios, no en la Bolsa, sino en justicia, en sonrisas y abrazos, en plenitud y dignidad humana.
Felices quienes se acercan al caído al borde del camino, quienes dejan a un lado sus ocupaciones y deciden perder su tiempo atendiendo las súplicas, sanando las heridas, firmando manifiestos, acompañando a los tribunales de justicia, manifestándose en la calle por las causas justas.
Felices quienes no se acostumbran nunca a la insensibilidad, quienes saben que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, el desinterés, la desgana. Quienes se sienten satisfechos ayudando a los demás y, por eso, tienen como lema: "Sé egoísta, haz el bien".

sábado, 3 de septiembre de 2016

Francisco, a los voluntarios católicos: “Vosotros sois los artesanos de la misericordia”. Religión Digital

"No sería digno de un cristiano «pasar de largo» y pretender tener la conciencia tranquila sólo porque se ha rezado"

"La credibilidad de la Iglesia pasa a través de vuestro servicio con los niños abandonados, los enfermos, los pobres, los parados, los ancianos, los presos, los prófugos, los inmigrantes". Mañana soleada en Roma. El lienzo con la imagen de madre Teresa de Calcuta, que este domingo será canonizada por Francisco, ya preside el balcón de las bendiciones de la plaza de San Pedro. La "santa de los pobres", uno de los iconos de la solidaridad, marca los actos del Jubileo de los voluntarios y operadores de misericordia.
Una ceremonia alegre y esperanzada, que sin embargo mantuvo un sentido recuerdo a los que no pueden estar hoy en Roma, porque continúan afanándose en la recogida de escombros y reconocimiento de las víctimas del terremoto que hace una semana asoló el centro de Italia. De hecho, algunos de los actos festivos de este fin de semana se han suspendido. No así esta audiencia, en la que el Papa Francisco quiso agradecer el inmenso trabajo en nombre del Evangelio de tantos en todo el mundo. "Vosotros sois los artesanos de la misericordia, con vuestras manos, con vuestros ojos, con vuestra cercanía".
Miles de voluntarios, colaboradores, profesionales, procedentes de todos los rincones del mundo, acudieron a Roma a celebrar su Jubileo, el de los que ayudan a que la misericordia se haga efectiva en un mundo que sufre por sus costuras. El acto comenzó con un sentido homenaje a los bomberos de Italia. Algunos de estos héroes acudieron a la plaza para dar su testimonio a los asistentes.
También habló un joven, procedente de Aleppo, que logró llegar a Italia gracias a los corredores humanitarios generados por la Comunidad de Sant Egidio. El segundo testimonio vino de parte de una mujer palestina cristiana, que desde hace años trabaja en Belén con los que más sufren en la tierra donde nació Jesús. Y una familia de voluntarios que colaboran en el santuario de Lourdes. Tras ello, una larga representación musical, con algunos momentos emotivos, como el "Alleluyah" o el recuerdo a Madre Teresa, y otros algo más tediosos.
Tras dos horas de espera, el jeep móvil de Francisco hizo presencia en la plaza de San Pedro. Acompañado por varios voluntarios, el vehículo papal recorrió las columnatas saludando a los representantes de los artífices de la misericordia en todo el mundo. El Papa se detuvo a bendecir a un grupo de Misioneras de la Caridad. No son pocos los que creen que, tras su canonización, Teresa de Calcuta puede ser nombrada Doctora de la Iglesia, aunque de momento sólo es un rumor que corre por los pasillos vaticanos.
 
En su reflexión, el Papa insistió en el amor de Dios, "un amor fiel, que no traiciona, a pesar de nuestras contradicciones", que "sale al encuentro". "Soy amado, luego existo", apuntó Bergoglio, quien reclamó ese amor no como algo abstracto, sino que "se ve, se toca y se experimenta en primera persona", porque da la vida.
"Del Calvario, donde el sufrimiento del Hijo de Dios alcanza su culmen, brota el manantial de amor que cancela todo pecado y que todo recrea en una vida nueva". Ante este amor hasta el final, señaló el Papa, "la Iglesia no puede permitirse actuar como lo hicieron el sacerdote y el levita con el hombre abandonado medio muerto en el camino. No se puede mirar para otro lado y dar la espalda para no ver muchas formas de pobreza que piden misericordia. No sería digno de la Iglesia ni de un cristiano «pasar de largo» y pretender tener la conciencia tranquila sólo porque se ha rezado".
"No me cansaré nunca de decir que la misericordia de Dios no es una idea bonita, sino una acción concreta; y que la misericordia humana no será auténtica hasta que no se concrete en el actuar diario", recalcó Francisco, quien agradeció a los voluntarios, "una de las realidades más hermosas de la Iglesia", "vosotros que, cada día, casi siempre de forma silenciosa y oculta, dais forma y visibilidad a la misericordia. Vosotros manifestáis uno de los deseos más hermosos del corazón del hombre: hacer que una persona que sufre se sienta amada".
"La credibilidad de la Iglesia pasa también de manera convincente a través de vuestro servicio a los niños abandonados, los enfermos, los pobres sin comida ni trabajo, los ancianos, los sintecho, los prisioneros, los refugiados y los emigrantes, así como a todos aquellos que han sido golpeados por las catástrofes naturales... En definitiva, dondequiera que haya una petición de auxilio, allí llega vuestro testimonio activo y desinteresado", agradeció Francisco, que pidió a los voluntarios "sed siempre diligentes en la solidaridad, fuertes en la cercanía, solícitos en generar alegría y convincentes en el consuelo", con fuerza y humildad.
"No dejéis que nunca sea motivo de presunción que lleva a sentirse mejores que los demás", advirtió Francisco, quien recordó en este punto a Madre Teresa. "Este testimonio de misericordia de nuestro tiempo se añade a la innumerable lista de hombres y mujeres que han hecho visible con su santidad el amor de Cristo. Imitemos también nosotros su ejemplo, y pidamos ser instrumentos humildes en las manos de Dios para aliviar el sufrimiento del mundo, y dar la alegría y la esperanza de la resurrección".
Al término de su reflexión, el Papa pidió orar "en silencio por tantas personas que sufren, por tanto sufrimiento, por tantos que viven descartados de la sociedad. Orar por tantos voluntarios, como vosotros, que van al encuentro de la carne de Cristo para tocarla, curarla, sentirla cerca. Y orar también por tantos, tantos... que hacen frente a tanta miseria".

jueves, 1 de septiembre de 2016

Francisco crea el nuevo dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El propio Papa se ocupará ad tempus de la sección de refugiados y migrantes. (Religión Digital)



 El nombre lo dice todo. El Papa Francisco crea el nuevo dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y coloca como presidente del cardenal Peter K. Appiah Turkson, hasta ahora presidente del Pontificio Consejo Cor Unum.
El nuevo dicasterio, promulgado por un motu proprio del Papa aglutina a varios Pontificios Consejos: El Pontificio Consejo para la justicia y la Paz, el Pontificio Consejo 'Cor Unum', el Pontificio Consejo de la pastoral de Migrantes e Itinerantes y el Pontificio Consejo de la pastoral de los Operadores sanitarios.
El nuevo dicasterio romano entrará en funcionamiento el día 1 de enero de 2017, fecha en la que quedarán suspendidos los diversos consejos pontificios en él integrados.
Dando ejemplo como siempre, el Papa se ocupará personalmente ad tempus de la sección del nuevo dicasterio que atenderá a los refugiados y a los emigrantes.
El nuevo dicasterio se ocupará de las cuestiones que se refieren a las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los presos, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura.
La decisión de agrupar varios departamentos en uno sólo responde a la necesidad, según el Vaticano, de adaptar continuamente los organismos que colaboran con el Pontífice de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres a los que están llamados a servir.
El Motu Proprio, firmado por el Papa el pasado 17 de agosto, pero hecho público este miércoles 31 de agosto por el Vaticano, establece que las disposiciones entrarán en vigor el 1 de enero de 2017 de "manera firme y estable.
Esta medida forma parte del proceso de reforma de la Curia Romana que simplificará el sistema de organismos de la Santa Sede a través de la unificación de aquellos con funciones similares.
El Papa Francisco instituyó el mismo 17 de agosto el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que aúna las competencias de los anteriores para la Familia y los Laicos, y nombró como su prefecto al obispo de Dallas (Estados Unidos), monseñor Kevin Joseph Farrell.
Carta apostólica en forma de «Motu proprio» del Sumo Pontífice Francisco con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
En todo su ser y obrar, la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio. Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación. El Sucesor del Apóstol Pedro, en su labor de promover estos valores, adapta continuamente los organismos que colaboran con él, de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres, a los que están llamados a servir.
Con el fin de poner en práctica la solicitud de la Santa Sede en los mencionados ámbitos, como también en los que se refieren a la salud y a las obras de caridad, instituyo el Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral. En modo particular, este Dicasterio será competente en las cuestiones que se refieren a las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura.
En el nuevo Dicasterio, regido por el Estatuto que con fecha de hoy apruebo ad experimentum, confluirán, desde el 1 de enero de 2017, las competencias de los actuales Consejos Pontificios que se indican a continuación: el Consejo Pontificio Justicia y Paz, el Consejo Pontificio «Cor unum», el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. En esa fecha, estos cuatro Dicasterios cesarán en sus funciones y serán suprimidos, quedando abrogados los artículos 142-153 de la Constitución apostólica Pastor Bonus.
Cuanto deliberado con esta Carta apostólica en forma de «Motu proprio», ordeno que entre en vigor de manera firme y estable, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de particular mención, y que sea promulgada mediante publicación en L'Osservatore Romano y, posteriormente, en Acta Apostolicae Sedis, entrando en vigor el 1 de enero de 2017.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 17 de agosto de 2016, Jubileo de la Misericordia, cuarto de mi Pontificado.

martes, 21 de junio de 2016

La nueva Colección Cápsula Verano2016 de Koopera Upcycling ya a la venta

Estamos encantados de darte esta noticia y es que ¡Koopera Upcycling ya tiene su colección cápsula de prendas para este verano 2016 a la venta en ETSY!
En nuestro vídeo podrás apreciar la calidad y el diseño con el que se ha creado.
pantallazo video-07
En Koopera Upcycling damos la bienvenida al verano sacando a la venta unas piezas únicas, creadas a partir de técnicas artesanales de upcycling y que detrás llevan una labor de investigación de tal calibre que hemos conseguido crear casacas, camisas y faldas exclusivas partiendo de camisas de hombre suprarecicladas.
De esta manera no habrá dos piezas iguales y las podrás lucir con el aliciente de que llevas una prenda que a la vez que cuida del medioambiente, evitando usar tejidos nuevos con la contaminación que ello conlleva, cuida de las personas, puesto que la producción corre a cargo de las personas que encontrándose en una situación riesgo de exclusión, tratan de encontrar una salida laboral a través de los talleres prelaborales de Cáritas.
Las piezas llegan hasta ti de la mano de Koopera Upcycling con la colaboración en la parte de investigación y diseño de la EASD de Valencia y con la producción de 3 programas de Cáritas Diocesana de Valencia (Mare, de la Parroquia Ntra. Sra. de los desamparados de Nazaret, Muluna, del instituto secular obreras de la Cruz y Mambre, programa de Cáritas para la atención de personas sin hogar).
Así pues, no solo vestirás moda sostenible y exclusiva, sino que además contribuyes a un proyecto de colaboración en el que el trabajo en equipo ha sido un factor realmente importante donde las personas han sido el eje central de todo.